
Si tienes rosácea en el rostro, probablemente estés acostumbrado a notar enrojecimiento, sensibilidad o pequeños brotes en la piel. Pero ¿sabías que esta enfermedad inflamatoria también puede afectar a los ojos?
La rosácea ocular puede aparecer junto a las manifestaciones cutáneas de la rosácea y provocar síntomas que, en ocasiones, se confunden con sequedad ocular, alergia, conjuntivitis o simplemente cansancio. De hecho, los signos oculares pueden aparecer incluso antes de que sean evidentes las manifestaciones en la piel.
Por eso, reconocer la relación entre ambas es importante. En este artículo te explicamos qué es la rosácea ocular, cuáles son sus síntomas, qué relación tiene con la rosácea facial y qué puedes hacer para cuidar tus ojos.
¿Qué es la rosácea ocular?
La rosácea ocular es una manifestación de la rosácea que afecta a los ojos y, especialmente, a los párpados y a la superficie ocular.
La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica que suele afectar a la zona central de la cara. Puede provocar enrojecimiento persistente, episodios de rubor, vasos sanguíneos visibles y, en algunos casos, granitos o pústulas.
Cuando existe afectación ocular, pueden aparecer inflamación de los párpados, alteraciones de las glándulas que producen parte de la película lagrimal y síntomas como escozor, sensación de arenilla, lagrimeo o sequedad.
Aunque, no significa que todas las personas con rosácea facial vayan a desarrollar problemas oculares, sí conviene prestar atención a cualquier cambio en los ojos.
¿Rosácea en la piel y rosácea ocular pueden aparecer juntas?
Sí. Existe una relación conocida entre ambas, ya que la inflamación asociada a la rosácea puede afectar a diferentes estructuras de la zona periocular.
En algunos pacientes, la afectación de los ojos aparece al mismo tiempo que los síntomas cutáneos; en otros, puede presentarse antes o con manifestaciones cutáneas muy discretas.
Por eso, tener rosácea en la piel y comenzar a experimentar molestias oculares no debería considerarse una simple coincidencia.
La rosácea ocular puede pasar desapercibida porque sus primeros síntomas suelen ser relativamente comunes: ojos secos, rojos o irritados.
¿Cuáles son los síntomas de la rosácea ocular?

Los síntomas pueden variar de una persona a otra y no siempre aparecen todos a la vez.
Entre los más habituales se encuentran:
• Ojos rojos o irritados
• Sensación de quemazón o escozor
• Sensación de tener arena o un cuerpo extraño
• Sequedad ocular
• Lagrimeo excesivo
• Mayor sensibilidad a la luz
• Párpados inflamados
• Formación recurrente de orzuelos o chalaziones
• Visión borrosa ocasional
Un detalle importante es que la rosácea ocular puede afectar a ambos ojos y presentar periodos de mayor o menor intensidad.
Si estos síntomas se repiten y además tienes rosácea facial, merece la pena comentarlo con un oftalmólogo.
¿Estas presentando algunos síntomas visuales y te gustaría aclarar dudas? Conoce todos los tratamientos en nuestro centro del ICQO en Bilbao
¿Qué puedes hacer para cuidar tus ojos?
Si tienes rosácea y molestias oculares, algunos hábitos sencillos pueden ayudarte a mantener una mejor higiene y confort ocular.
- Mantén una buena higiene de los párpados
La limpieza suave de los bordes palpebrales puede formar parte del cuidado recomendado por el especialista. No se trata de frotar los párpados ni de utilizar productos agresivos, sino de mantener una higiene adecuada siguiendo las indicaciones profesionales. - Protege tus ojos del sol
Las gafas de sol con protección frente a la radiación ultravioleta son especialmente útiles cuando existe sensibilidad ocular. Además, pueden ayudar a reducir la exposición directa al viento y a otros factores ambientales. - Haz descansos frente a las pantallas
Cuando miramos una pantalla durante mucho tiempo, tendemos a parpadear menos. Esto puede favorecer la evaporación de la lágrima y aumentar la sensación de sequedad.
La regla práctica es sencilla: realiza descansos periódicos y recuerda parpadear de forma consciente. - No te automediques
Es importante evitar utilizar colirios o tratamientos por tu cuenta, especialmente si los síntomas son recurrentes.
Aunque muchos casos de rosácea ocular pueden controlarse adecuadamente, una afectación ocular más intensa puede comprometer la superficie ocular y, en casos avanzados, la córnea. Por eso no conviene normalizar las molestias.
En Estética del Ojo del ICQO realizamos una valoración personalizada para determinar cuál es el tratamiento más adecuado para cada paciente. Pide tu cita AQUÍ para determinar qué cuidados son los más adecuados para tu caso.

